Arqueología y Antropología
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Sobre el autor
 
 

-2011- A nueve décadas de una obra trascendente, Cuba before Colombus de Mark R. Harrington, 1921./ Por Pablo J. Hernández González.

A la llegada del arqueólogo Mark Raymond Harrington a La Habana, Cuba contaba con treinta y nueve años de práctica científica e institucional en el campo de los estudios de arqueología y antropología prehistóricas. Desde 1875, profesionales de las ciencias -formados en universidades europeas- habían venido introduciendo conceptos y taxonomías de la prehistoria a los resultados de exploraciones de campo y a las colecciones formadas alrededor de los vestigios de la más antigua presencia humana en el archipiélago cubano. Justamente su inicial presencia, en febrero de 1914, debía su razón a una entrevista celebrada, algo antes, entre Luis Montané Dardé, profesor de Antropología y conservador del Museo Antropológico de la Universidad de La Habana, con el arqueólogo Teodoro de Booy, del Museo del Indio Americano de Nueva York, y donde el primero estimuló a su colega norteamericano a practicar un reconocimiento por las comarcas orientales de la Isla, donde abundaban las reliquias de la etapa taína de la prehistoria de Cuba. (Texto completo)

-2009- La orientación de los entierros arcaicos en cuatro cuevas en Cuba. Un análisis crítico./ Por Luis Antonio Otero González.

El análisis de los datos nos dice que la orientación hacia el este de los entierros del período arcaico no pasa de ser más que una figuración. Se puede apreciar que las orientaciones están estrechamente relacionadas con la disponibilidad de espacio, los límites de la cueva, como son las paredes, los accesos y los fondos rocosos. Los cráneos de las osamentas están orientados en todas las direcciones. El comportamiento que presentan estos entierros es de individuos prácticos en todo el sentido de la palabra. Estos parecen darle preferencia a las partes cerradas de las cuevas para sepultar sus muertos independientemente de la orientación cardinal. Sin embargo, la idea de que los restos están orientados hacia el punto de origen de su deceso sugiere hacer investigaciones en el perímetro señalado por la orientación de los cadáveres en las cuevas. Se podrían hacer análisis cuantitativos que demuestren el nivel de correlación que existe entre las variables estudiadas. No cabe duda que el campo está abierto a la revisión, tanto en Cuba como en el resto de las Antillas. (Texto completo)

-2006/1990- Cercados térreos en la prehistoria de Cuba./ Por José Ramón Alonso Lorea.

Aseguraba Felipe Pichardo Moya que los cercados orientales conocidos son cuatro: Pueblo Viejo, Laguna Limones, Monte Christi y Montero. De este último -que se dice situado cerca de Yateras, y en consecuencia sería el más occidental- sólo tenemos la simple referencia de su nombre, recogida por Rouse de labios de personas coleccionistas de reliquias indias. De Pueblo Viejo, tradicionalmente citado desde el primer cuarto del siglo XIX, visitado por Rodríguez Ferrer, por La Torre y por Culin y visto también por Harrington que no pudo detenerse en él, falta en realidad el estudio que su fama y distintas -y hasta cierto punto contradictorias- descripciones reclaman. (Texto completo)

-1997- Acerca de las primeras excavaciones realizadas en montículos funerarios en Cuba (1847; 1913)./ Por Pablo J. Hernández González.

Hacia 1892, Montané, en ocasión de una serie de conferencias dictadas tras observaciones en la región oriental de la isla, opinaba de la clara distinción entre dos culturas indígenas en Cuba, una de indudable antigüedad, desconocida para los cronistas, otra -de la que había constancia documental-, asociada a la agricultura y la cerámica. Desde aquel entonces, la existencia de tales rasgos, así como la presencia o no de deformación craneana, se convertían en aspectos de diferenciación de los grupos humanos autóctonos de la isla. Tales consideraciones no dejan de estar presentes en la evaluación de los materiales extraídos del mound de la Ciénaga de Zapata. (Texto completo)

-1997- Apuntes museográficos sobre los orígenes de la colección del Museo Antropológico Montané./Por Pablo J. Hernández González.

La atmósfera científica y humanística del siglo XIX favoreció la creación de espacios para la indagación y desarrollo de las disciplinas del hombre, corriente que teniendo sus exponentes en la Europa septentrional no dejaría de irradiar sus principios al resto del mundo occidental, y de los que los círculos científicos de Cuba no quedarían exentos. Son estas especiales circunstancias donde los axiomas fundamentales de lo que se dio en nominar "Arqueología prehistórica" quedaron establecidos. (Texto completo)

-1995- Conmemorando a René Herrera Fritot./ Por José Ramón Alonso Lorea.

Homenajear a esos hombres que a base del sacrificio y la constancia personal se han dado un lugar en nuestras ciencias y en la comunidad intelectual es un acto de justicia que debemos asumir infatigablemente. Es ello también la manera de hacer y perpetuar nuestra historia y de agradecer la labor de aquellos que nos antecedieron y nos legaron los resultados (brillantes como es este caso) de su labor paciente y concienzuda. (Texto completo)

-1992- La institucionalización de los estudios antropológicos en Cuba (1875-1903)./ Por Pablo J. Hernández González y Esteban Maciques Sánchez.

El interés en el estudio de la especie humana no es ajeno a los científicos e ilustrados cubanos del siglo XIX, cuyo nivel de información y contacto con los centros generadores del pensamiento más avanzado de la época eran más que frecuentes. De esto es testigo el constante flujo, adquisición y emisión de datos y de experiencias, en aquel entonces. El concepto de Antropología, en la holgada acepción al uso, dio pie a la curiosidad de algunas de las más conspicuas personalidades del país, o residentes en él, facilitando la integración del naturalista, del filólogo, del geógrafo, entre otros. Así esta ciencia abarcó ciertos campos, que hoy en día están marginados o se entienden tangenciales a ella, movida por su espíritu humanístico. (Texto completo)

-1990- Luís Montané: Dos expediciones arqueológicas a la gruta del Purial, 1888 y 1904./ Por Pablo J. Hernández González.

La referida ponencia recoge en forma muy ordenada y con fuertes elementos documentales, todas las incidencias relacionadas con dichas expediciones. Constituye hasta el presente, la mejor reconstrucción realizada, y la única hasta este momento, de las expediciones del Dr. Montané, y aclara muchos aspectos históricos que quedaban aun un tanto confusos. Se brindan en el texto una serie de ideas, elaboradas a partir del análisis de la documentación que constituyen un aporte al conocimiento, no sólo del trabajo científico llevado a cabo por Montané en el Purial, sino también al de su personalidad, ambos aspectos hasta hoy muy poco conocidos. Dr. Manuel Rivero de la Calle. 1990. (Texto completo) arriba

 

© Marlene García 2003 para José Ramón Alonso